Introducción
Antonio de Gaztañeta e Iturribalzaga (1656-1728) fue marino, almirante, constructor naval y superintendente de los arsenales. Su carrera combinó años de navegación en los buques de la Armada con una formación teórica que aplicó a la ingeniería naval. Felipe V lo nombró superintendente de los arsenales para materializar el plan de recuperación naval de los Borbones. En 1720 publicó Proporciones de las medidas más essempciales para la fábrica de navíos de guerra y mercantes, el manual de referencia de los astilleros hispanos durante casi medio siglo.

Los antecedentes: la construcción naval antes de Gaztañeta
Antes de Gaztañeta, la construcción naval española se regía por la tradición empírica de los maestros de ribera. Cada astillero usaba sus propias proporciones y métodos, y los navíos salían con características muy dispares. Las derrotas de la Guerra de la Sucesión Española (1701-1714) dejaron clara la inferioridad técnica de los barcos españoles frente a los franceses e ingleses. Los Borbones necesitaban modernizar la Armada, y Gaztañeta fue el hombre encargado de hacerlo.
La RHN lo explica así: la carpintería de ribera pasó del arte empírico a la ciencia de la construcción naval. Antes del sistema Gaztañeta no existían planos normalizados, no había proporciones fijas entre eslora, manga y puntal. Cada astillero producía buques distintos, y eso hacía casi imposible mantenerlos o repararlos con piezas intercambiables.
El sistema Gaztañeta: proporciones y medidas
El sistema establecía proporciones fijas para todos los componentes del casco, basadas en la eslora, la manga y el puntal. Gaztañeta fijó la eslora en tres veces la manga, una proporción que buscaba el mejor compromiso entre velocidad, estabilidad y capacidad de carga. También definió las formas del codaste, la roda y todo el esqueleto del barco.
Clasificó los navíos por número de cañones: desde los de 60 hasta los de 74 y 80 cañones. El sistema incluía instrucciones precisas para cada elemento: el grosor de las cuadernas, la curvatura de la amura, la altura del puntal, la forma de la popa. Todo en planos y tablas que cualquier maestro de ribera podía seguir.
Gaztañeta se apoyó en los conocimientos de la tradición vasca y cántabra, pero los sistematizó con un rigor matemático que no se había visto antes en España. Según la RHN, sus trabajos resolvieron «las ambigüedades de métodos anteriores, dando a la Construcción Naval una uniformidad, hasta entonces inimaginable».
Todoavante añade que el sistema permitió por primera vez que astilleros de distintas provincias —de Guipúzcoa a La Habana— construyeran series homogéneas de buques. Un navío averiado en Cartagena podía repararse con piezas fabricadas en Ferrol, porque los planos eran los mismos.
La implementación en los astilleros
La aplicación empezó pronto. Según Todoavante, ya en 1716 se construyó en Santoña un navío de 60 cañones por Lorenzo de Arzueta siguiendo las trazas de Gaztañeta.
El primer gran navío de la nueva generación fue el Real Felipe, de 114 cañones y 2.163 toneladas, construido en los astilleros reales de Guarnizo (Santander) y botado en 1732. Fue el primer navío español de tres puentes, el mayor de su época. Participó en el combate de Tolón en 1744 y lo desguazaron en Cartagena en 1750.
Luego vinieron otros. El Princesa, de 70 cañones, construido en Guarnizo en 1730, protagonizó una de esas historias que merecen contarse. En abril de 1740 fue avistado por tres navíos ingleses: el Oxford, el Lennox y el Kent, también de 70 cañones. Con un navío contra tres y habiendo perdido un mastelero, el Princesa aguantó seis horas de combate antes de rendirse. Los oficiales ingleses se quedaron admirados de la solidez de su casco. Un capitán británico escribió que «sus baos y su tablazón lucían tan frescos como cuando fueron construidos». La Royal Navy estudió con atención sus cualidades: estabilidad, fortaleza estructural, buen comportamiento en la mar.
Los arsenales se organizaron según las Ordenanzas de 1721, que Gaztañeta ayudó a redactar. Se pusieron en marcha los de los tres Departamentos Marítimos: Ferrol (La Grana, desde 1726), Cádiz (La Carraca, 1724, por indicación de Gaztañeta y Patiño) y Cartagena, que se modernizó.
La Habana también fue clave. Allí se construyeron navíos del sistema Gaztañeta como el San Felipe (1745) y varios de los nueve encargados por el marqués de la Ensenada a partir de 1748. La madera americana —cedro y caoba— daba más durabilidad que los robles europeos, y los astilleros cubanos demostraron que el sistema valía tanto en el Caribe como en Cantabria.
Problemas y resistencias
No todo fue fácil. Los maestros de ribera se resistían a dejar sus métodos. El sistema Gaztañeta exigía saber leer planos y manejar números, y muchos maestros no tenían esa formación. La transición fue lenta y a veces conflictiva.
Además, el sistema no era perfecto. Algunos navíos salían con la popa demasiado pesada, lo que les restaba estabilidad y velocidad. La proporción de tres veces la manga no siempre daba los mejores resultados. Los barcos españoles tendían a ser más pesados y lentos que los ingleses o franceses, aunque también más robustos y duraderos.
Legado
Con todo, Gaztañeta fue el primero en aplicar un método racional y científico a la construcción naval española. Su sistema duró hasta bien entrado el siglo XVIII. Cipriano Autrán y Pedro Boyer continuaron su obra y publicaron sus propias reglas y proporciones en 1742. Jorge Juan lo perfeccionaría más tarde, después de estudiar la construcción naval inglesa durante su misión en Londres.
La RHN lo resume así: «Los buques construidos supusieron la consolidación de un método propio, basado en profundos conocimientos teóricos reducidos luego a soluciones puramente prácticas, que resuelven las ambigüedades de métodos anteriores».
El Museo Naval de Madrid conserva varios manuscritos y planos originales de Gaztañeta, además de una maqueta de uno de sus galeones realizada por Jesús María Perona. En la iglesia de la Asunción de Arcenillas (Zamora) hay un óleo de Martín Amigo que representa uno de sus galeones visto de babor y de popa. Gaztañeta no solo creó un sistema de construcción: creó una forma de pensar la ingeniería naval que duró generaciones.
📚 Fuentes y recursos
- Revista de Historia Naval, núm. 12, 1986: «Antonio de Gaztañeta y la construcción naval en el siglo XVIII», por José María Blanco Núñez.
- Revista de Historia Naval, núm. 45, 1994: «Los sistemas de construcción naval españoles del siglo XVIII», por José Antonio Ocampo Aneiros.
- CASTANEDO GALÁN, Juan M.: *Guarnizo, un astillero de la Corona*, Editorial Naval, Madrid, 1993.
- Todoavante: artículos sobre los navíos *Real Felipe*, *Princesa* y la serie de 60 cañones construidos con el sistema Gaztañeta.
- Museo Naval de Madrid: fondos documentales sobre construcción naval del siglo XVIII.
- Archivo General de Indias: expedientes de construcción naval en astilleros americanos.

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