Categoría: Batallas y Campañas

  • La Guerra del Asiento (1739-1748): el conflicto que obligó a España a renovar su Armada

    La Guerra del Asiento (1739-1748): el conflicto que obligó a España a renovar su Armada

    El origen del conflicto: del Tratado de Utrecht a la oreja de Jenkins

    La Guerra del Asiento (1739-1748), también conocida como Guerra de la Oreja de Jenkins, tuvo su origen en el enfrentamiento de dos conceptos económicos irreconciliables: el monopolio comercial español frente al libre comercio que reclamaba Gran Bretaña. Así lo resume el Cuaderno Monográfico 44 del Instituto de Historia y Cultura Naval: «La guerra de la Oreja de Jenkins (1739-1748) tuvo su origen en el enfrentamiento de dos conceptos económicos: monopolio español vs libre comercio británico».

    Por el Tratado de Utrecht (1713), España concedió a Inglaterra el asiento de negros —el monopolio para introducir esclavos en las Indias durante treinta años— y el navío de permiso anual, un barco de 500 toneladas autorizado a comerciar directamente con los puertos americanos. Los británicos explotaron ambos privilegios como tapadera de un contrabando masivo. La Revista de Historia Naval explica que «España deseaba mantener el monopolio comercial con América, mientras que los ingleses abogaban por el libre comercio. Al margen de estas concesiones, los británicos mercadeaban cuanto podían en acciones consideradas contrabando por los españoles».

    En 1731, el guardacostas español La Isabela interceptó al bergantín británico Rebecca. Durante el registro, el capitán Robert Jenkins perdió una oreja. Siete años después, Jenkins exhibió la oreja conservada en alcohol ante la Cámara de los Comunes, y el partido belicista del duque de Newcastle aprovechó la indignación popular para forzar al primer ministro Robert Walpole a declarar la guerra. Como recoge la RHN, «el primer ministro, sir Robert Walpole, tuvo que declarar a España la Guerra del Asiento el 23 de octubre de 1739». Walpole, que se oponía al conflicto, profetizó: «Ahora suenan las campanas; pronto se retorcerán las manos».

    La gigantesca flota de Vernon contra Cartagena de Indias

    El escenario principal del conflicto fue el Caribe. El vicealmirante Edward Vernon, que ya había tomado Portobelo en 1739, puso sus ojos en Cartagena de Indias, el puerto más fortificado del imperio español en América y punto de partida de los galeones cargados de plata. La flota británica era la mayor fuerza anfibia reunida hasta entonces: entre 180 y 200 embarcaciones, incluidos 30 a 35 navíos de línea, 130 a 140 transportes de tropas, y una fuerza combinada de más de 23.000 soldados y marinos.

    La RHN describe los preparativos ingleses con precisión: «La flota inglesa apareció al norte de Cartagena entre el 13 y el 15 de marzo, aunque los españoles ya estaban prevenidos». «El número de navíos ingleses de línea oscila según las fuentes entre 30 y 35. El de los de transporte de tropas, entre 130 y 140, y el de otros barcos auxiliares de combate, entre 20 y 25. El total de embarcaciones británicas que arribaron a Cartagena bascula entre 180 y 200».

    Frente a este gigante, la defensa española disponía de tan solo seis navíos de línea —Galicia, San Felipe, San Carlos, África, Conquistador y Dragón— y unos 3.000 hombres entre tropas regulares, milicianos e indios flecheros. El mando lo compartían dos personalidades enfrentadas: el virrey Sebastián de Eslava, teniente general del Ejército, y el teniente general de la Armada Blas de Lezo y Olavarrieta, comandante del apostadero de Cartagena.

    Blas de Lezo: «Mediohombre» contra la Royal Navy

    Blas de Lezo, apodado «Mediohombre» por las heridas sufridas en cuarenta años de servicio —perdió un ojo, un brazo y una pierna—, conocía mejor que nadie las limitaciones de sus fuerzas. La RHN documenta que Lezo envió al marqués de Villanas la Carta del general D. Blas de Lezo remitiendo al marqués de Villanas el Diario del sitio de Cartagena de Indias, año de 1741, un testimonio de primera mano sobre la batalla.

    La pugna entre Eslava y Lezo fue constante. Según la RHN, «Lezo llega a acusar a Desnaux de haber sido sobornado por Eslava para falsear la historia». En un consejo de guerra celebrado el 25 de marzo, «Lezo favorable al abandono de las posiciones en Bocachica y al hundimiento de sus barcos, y a un Desnaux en franco desacuerdo con ello». Dos días después, otro consejo presidido por Eslava ordenó resistir en Bocachica.

    Lezo desplegó una estrategia ingeniosa: bloqueó los canales de acceso hundiendo sus propios barcos. La RHN narra: «Tres barcos de línea se hundieron intentando bloquear Bocachica, pero en esta operación también cundió el desorden; de hecho, el cuarto barco, el Galicia, cayó con parte de la tripulación en poder de los ingleses». «La noche del 10 al 11 se decidió hundir al Dragón y al Conquistador entre Santa Cruz y el Manzanillo». Lezo sacrificó toda su escuadra para negar el paso a la flota británica.

    El castillo de San Felipe y el asalto final

    El principal bastión de la defensa era el castillo de San Lázaro (también llamado San Felipe de Baraja), que dominaba el istmo que conectaba la ciudad con tierra firme. La RHN describe que «el castillo de San Felipe, que el almirante Vernon trató infructuosamente de conquistar en dos ocasiones» fue el punto donde se decidió la batalla.

    El asalto inglés a San Lázaro se produjo la noche del 19 al 20 de abril. La RHN relata: «El ataque de mayor importancia fue el de la noche del 19 al 20 contra el castillo de San Lázaro. Las fuentes difieren respecto a las cifras de bajas, pero todas suben de 600 entre muertos, heridos y prisioneros de ambos bandos. Existen varias historias relacionadas con escaleras, sobre las que unos dicen que eran muy cortas y otros que los americanos que las transportaban las tiraron por el camino».

    El desastre británico fue completo. Las pérdidas inglesas por enfermedad pudieron acercarse a los 10.000 hombres, mientras que las bajas españolas rondaron los 500. La RHN recoge: «En consejo de guerra de 25 de abril, los ingleses ya han decidido reembarcar». «Del 1 al 20 de mayo las embarcaciones inglesas estuvieron saliendo por Bocachica rumbo a Jamaica».

    Uno de los episodios más controvertidos del asedio, según la RHN, fue la defensa del fuerte Manzanillo: «El 24 de abril supuestamente se produce la hazaña defensiva del fuerte Manzanillo… La hipótesis más probable es que la acción sí que se verificó, por esos hombres y ese mismo día, pero en otro lugar, en San Felipe del Boquerón, el cual sí que pudo tener influencia para los ataques en curso. La cacofonía Manzanillo-Pastelillo pudo favorecer la confusión».

    La dimensión global del conflicto

    Aunque Cartagena fue el teatro principal, la guerra se extendió por todo el imperio. En Florida, el gobernador Manuel de Montiano repelió el ataque británico a San Agustín en 1740. En el Pacífico, el comodoro George Anson capturó el galeón de Manila Nuestra Señora de Covadonga en 1743. La RHN menciona la acción de Anson en la costa del Pacífico durante la Guerra del Asiento, donde los buques del almirante inglés atacaron las posesiones españolas.

    En Europa, la guerra se integró en la Guerra de Sucesión Austriaca (1740-1748). España intentó recuperar posiciones en Italia, mientras que las operaciones navales en el Mediterráneo incluyeron la batalla de Tolón (1744), donde una escuadra hispano-francesa hizo frente a la Royal Navy. La RHN señala que «la Guerra de la Oreja entró en fase de estancamiento» a partir de 1742, prolongándose hasta el Tratado de Aquisgrán de 1748.

    El legado: la renovación de la Armada

    La Guerra del Asiento terminó con el Tratado de Aquisgrán (1748), que restableció el statu quo ante bellum. España revalidó con Inglaterra las condiciones del asiento de negros y el navío de permiso, pero la lección más importante fue interna. La guerra había evidenciado la inferioridad técnica de la Armada española. La RHN lo confirma: «la superioridad naval británica, que fue indiscutible en la Guerra del Asiento –por más que no fuera suficiente para que Vernon conquistara Cartagena de Indias–, parece haber estado fundada en el número de sus navíos, más que en su diseño, armamento o dotación».

    El marqués de la Ensenada, ministro de Marina, comprendió que sin una transformación profunda el imperio americano sería indefendible. Su respuesta fue la misión de Jorge Juan en Inglaterra (1749), una operación de inteligencia técnica para aprender los secretos de la construcción naval británica. De esta misión nació el sistema Jorge Juan, cuyos navíos como el Oriente (1753), el Firme y el Príncipe devolvieron a España la capacidad de competir en el Atlántico.

    La RHN concluye que «los éxitos de Lezo, Navarro y Córdova» demostraron la valía de la Armada española, pero la guerra también reveló carencias estructurales que Ensenada abordó con la modernización de los arsenales de Ferrol, Cartagena y La Carraca, la profesionalización de los oficiales y la renovación de los métodos constructivos.

    Conclusión: la guerra que España convirtió en oportunidad

    La Guerra del Asiento ocupa un lugar singular en la historia naval. Fue un conflicto que España no ganó en los tratados de paz —Aquisgrán devolvió las cosas a su estado anterior— pero cuyas lecciones supo aprovechar mejor que su adversario. La derrota británica en Cartagena de Indias, el mayor desastre naval de la Royal Navy en el siglo XVIII, fue el síntoma de una guerra mal concebida; la renovación de la Armada española, en cambio, fue la consecuencia estratégica de un conflicto que obligó a España a mirar hacia el futuro.

    Para profundizar en los términos navales de esta época, consulta el Glosario de Historia Naval de Vientos de Poniente. Y para conocer los detalles de la misión que transformó la construcción naval española, lee el artículo dedicado a Jorge Juan y su misión reservada en Inglaterra.

    Referencias

    • Guerra del Asiento — Wikipedia
    • Blas de Lezo — Wikipedia
    • Revista de Historia Naval (RHN), núm. 120 (2013): «El sitio de Cartagena de Indias (1741)», por Gonzalo Lorén García
    • RHN, núm. 125: artículos sobre Blas de Lezo y la Guerra del Asiento
    • RHN, núm. 145: «Barcos auxiliares de la Real Armada en la Guerra del Asiento»
    • RHN, núm. 151: biografía de Luis de Córdova, participante en Cartagena de Indias
    • Cuaderno Monográfico IHCN núm. 44: «La guerra de la Oreja de Jenkins (1739-1748)»
    • Carta del general D. Blas de Lezo remitiendo al marqués de Villanas el Diario del sitio de Cartagena de Indias, año de 1741 (Apéndice RHN núm. 120)