Sistema de presas y corso español

Serie NAV — NAV S11

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NAV-S11 · Sistema de presas y corso español

La guerra económica en el mar

El corso fue una de las herramientas más eficaces de la guerra naval española durante el siglo XVIII. A diferencia de la piratería, que era un delito contra todas las banderas, el corso era una actividad legal autorizada mediante patentes de corso emitidas por la Corona. Los corsarios eran particulares que, con su propio buque y tripulación, obtenían el derecho a capturar naves enemigas y quedarse con una parte del botín. Para la Corona española, el corso era una forma rentable de hacer la guerra: no costaba dinero del erario y dañaba el comercio enemigo.

El sistema de presas se regía por las Ordenanzas de la Armada y por las reales cédulas que declaraban la guerra. Para ejercer el corso, un armador debía depositar una fianza que garantizara su buena conducta y jurar que respetaría las leyes de la guerra naval. Si capturaba un buque (la «presa»), debía llevarlo a un puerto español donde un tribunal de presas determinaba si la captura era legal y cómo se distribuía el valor del buque y su cargamento.

La España del corso atlántico

España fue, junto con Francia y Gran Bretaña, una de las grandes potencias corsarias del siglo XVIII. Los corsarios españoles operaban principalmente en el Atlántico, el Caribe y el Mediterráneo, atacando el comercio británico, holandés y portugués. Los puertos de La Habana, San Juan de Puerto Rico, Cádiz y Bilbao eran bases corsarias activas. Durante la Guerra del Asiento (1739-1748), el corso español causó pérdidas millonarias al comercio británico en las Indias Occidentales.

El corso no era una actividad marginal: muchas familias de la burguesía comercial española invirtieron en armamento de corsarios. Un armador podía obtener beneficios de hasta el 300% en una sola campaña afortunada, aunque también arriesgaba perder el buque y la inversión. Los seguros marítimos, que comenzaban a desarrollarse en España, rara vez cubrían el corso, lo que lo convertía en un negocio de alto riesgo y altas recompensas.

Presas célebres y su impacto

Entre las presas más famosas del corso español destacan la captura del HMS Swallow (1744) por un corsario de La Habana, y la del bergantín británico Pickle frente a las costas de Venezuela. Pero el corso español también tuvo episodios oscuros: algunos corsarios operaban al límite de la legalidad, atacando buques neutrales o excediendo los términos de su patente. Los tribunales de presas actuaban con cierta independencia para garantizar que el corso no se desviara hacia la piratería, aunque en tiempos de guerra la supervisión era laxa.

El impacto económico del corso español fue significativo. Durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos (1775-1783), los corsarios españoles capturaron más de 200 buques británicos, contribuyendo a la presión económica que finalmente llevó a Gran Bretaña a la mesa de negociaciones. Sin embargo, a partir de 1810, con el colapso del imperio americano y la eliminación de las bases corsarias en el Caribe, el corso español entró en decadencia hasta desaparecer a mediados del siglo XIX.

Fuentes

  • Revista de Historia Naval (RHN), núm. 22, 1988 — «El corso español en el siglo XVIII»
  • Pérez, P. E. — «Corsarios españoles del Atlántico»
  • Blog Todoavante — «Corso y presas en la Armada española»

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Fuentes y recursos

Ver también: PARTE 3: La Habana 1762: cuando la logística falló | Viento en las velas: cómo la Royal Navy venció al escorbuto. Fuente: Sistema de presas y corso español.

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